¿Qué son los grupos tipo Balint? (Cuidar al que cuida I)
Sobre los grupos tipo Balint, una herramienta fundamental para cuidar al que cuida y mejorar la practica de aquellos que trabajan en una relación de ayuda.
Lic. Martín Merlo
5/8/20244 min read
Los grupos tipo Balint ofrecen algo muy necesario en muchos contextos profesionales: un tiempo y un espacio para detenerse, pensar en común y comprender mejor lo que ocurre en la relación con las personas a las que acompañamos.
Si bien su origen fue en la práctica médica, desde hace varias décadas se han adaptado a diversos contextos, siendo utilizados en los programas de formación y formación continuada de otros profesionales de la asistencia: enfermeras, trabajadores sociales, psicólogos, psiquiatras, personal escolar y de guarderías, personal de servicios sociales y personal de otros servicios (Tizón, 2019).
En trabajos donde el vínculo ocupa un lugar central, disponer de un dispositivo así puede marcar una diferencia importante tanto en el bienestar de los profesionales como en la calidad de la intervención.
¿Qué es un grupo tipo Balint?
Ahora bien, ¿qué es un grupo tipo Balint? Nombrados en homenaje a su creador, el médico hungaro Michel Balint, su primer cometido fue brindar a los médicos un espacio para pensar el componente terapéutico más importante de la Medicina; el propio médico y su relación con el paciente (Salinsky, 2008). Esta idea fuerza es la que se traslada a otros ámbitos, así podemos pensar que la herramienta pedagógica más importante en la escuela es quien enseña y su relación con quien aprende. Por eso, hoy suele ser más preciso hablar de grupos tipo Balint: dispositivos inspirados en ese modelo original, pero ajustados a contextos distintos, como la educación, los servicios sociales o el trabajo socioeducativo.
Pero no es solo esto, es la idea de que eso que le pasa a la maestra X, le pasa también a la maestra Y o Z; y por eso, pensar en un grupo sobre la situación de una, va a ayudar a todas las demás a poder pensar y actuar de manera diferente. Un grupo tipo Balint es un espacio que no es terapia de grupo (aún cuando tiene efectos terapéuticos), ni tampoco es un espacio de formación (aún cuando hay un proceso de enseñanza-aprendizaje); es un dispositivo grupal para pensar casos, emociones y reacciones.
Beneficios
La bibliografía y mi experiencia personal coinciden en los beneficios que el grupo tipo Balint tiene para los trabajadores de ayuda.
Así, podemos pensar que a mayor carga psíquica de la labor de acompañar, mayor será el beneficio de un espacio que permita pensar las situaciones y crear herramientas para afrontarlas. Sobre el costo que trae aparejado el trabajo de ayuda con otros existen trabajos desde los años 70 del siglo pasado. Desde el surgimiento del síndrome de burn-out (Freudenberger, 1974), pasando por el síndrome de desgaste por empatía (Figley, 2002) hasta nuestro días, la investigación había superado los 15 mil papers en 2020 (Hillert et al, 2020). En este artículo me limitaré a los 4 beneficios más importantes que los grupos tipo Balint brindan.
Prevención del burnout. El grupo ofrece un espacio estructurado de contención emocional que reduce el agotamiento crónico. Se brindan herramientas, se trabajan alternativas y se permite un espacio para la reflexión. Pero por sobre todo, se potencia un hacer consciente, lo que implica un mejor manejo de las situaciones y por tanto, un menor desgaste.
Fortalecimiento del vínculo de equipo. Así se transforma la experiencia individual de desbordamiento en un proceso colectivo, lo que multiplica las fuerzas mejora la cohesión y la comunicación interna.
Mejora de la calidad de la intervención. Al elaborar las respuestas emocionales propias ante los usuarios, el educador puede intervenir desde una posición más consciente y menos reactiva.
Formación continua. Si bien no es estrictamente formativo, es un espacio de enseñanza-aprendizaje. La formación y experiencia del coordinador se refleja en la formación y experiencia de cada integrante del grupo, lo que incide en un mejor manejo de las emociones y reacciones.
¿Para quienes?
La investigación y mi propia experiencia muestran que esta herramienta es útil para todos aquellos que trabajamos con personas, en especial cuando la empatía es la vía principal de conectar con los otros. En particular hay datos sobre su uso en CRAE como los casos del Proyecto Sirio, o el que se llevó adelante en un CRAE del Maresme (Tarrasón, 2013).
Por mi parte gestioné un proyecto financiado por la Generalitat de Catalunya (COSPE 2022) para realizar un grupo tipo Balint con trabajadores de un CRAE en la provincia de Tarragona. El mismo mostró un descenso de 14,5% de diferencia entre el porcentaje de población con desgaste por desgaste alto o extremadamente alto, así como un 15,9 % en Porcentaje de población con burn-out alto o extremadamente alto medido mediante la prueba de Figley en diciembre de 2021 y diciembre de 2022.
Pero como decíamos arriba, este espacio es beneficioso para todos aquellos que trabajamos con otros, por ejemplo el personal docente y no docente de una escuela o un instituto. En un artículo co-escrito con el maestro Xavi Corbella señalamos que la salud emocional del docente es la clave de la educación emocional de los estudiantes (Corbella & Merlo, 2020), ya que parafraseando a Nietzsche podríamos decir “maestro, cuida de tu salud emocional y cuidaras así de la salud emocional de tus estudiantes”. Y esto se aplica a todos los que trabajamos ayudando a otros.
Bibliografía
Corbella, X.; Merlo, M. (2020) La salud emocional del docente, clave de la educación emocional. En: Educaweb.com. Monográfico La educación emocional en la crisis del COVID-19. Monográfico 377, 27/5/2020. ISSN:1578-5793
Figley, C. R. (2002). Compassion fatigue: Psychotherapists chronic lack of self care. Journal of clinical psychology, 58(11), 1433-1441.
Freudenberger, H. J. (1974). Staff burn‐out. Journal of social issues, 30(1), 159-165.
Hillert, A., Albrecht, A., & Voderholzer, U. (2020). The Burnout Phenomenon: A Résumé After More Than 15,000 Scientific Publications. Frontiers in psychiatry, 11, 519237. https://doi.org/10.3389/fpsyt.2020.519237
OMS (2019) Clasificación estadística internacional de enfermedades y problemas de salud relacionados (11ª ed.).
Salinsky, J. (2008). Como os grupos Balint têm mudado ao longo de 57 anos: objectivos e expectativas. Revista Portuguesa de Medicina Geral e Familiar, 24(4), 526-30.
Tarrasón, S. (2013). Grupo Balint para educadores de un centro residencial: cauces de contraidentificación. Revista de Psicopatología y salud mental del niño y del adolescente, (21), 73-82.
Tizón, J. (2019). ¿Cómo mejorar la perspectiva integrativa de los médicos clínicos?: una revisión acerca de los grupos Balint y los grupos de reflexión (I). Revista de la Asociación Española de Neuropsiquiatría, 39(136), 19-43. Epub 21 de septiembre de 2020.https://dx.doi.org/10.4321/s0211-57352019000200002
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